REFLEXIONANDO SOBRE EL SEXO: NOTAS PARA UNA TEORÍA RADICAL DE LA SEXUALIDAD

REFLEXIONANDO SOBRE EL SEXO

LAS GUERRAS DEL SEXO. Desde tiempos remotos, el sexo ha sido un tabú en las sociedades, conservadoras o en las que se dicen modernas.

El autor pone el ejemplo de Estados Unidos y la Ley Comstock, aprobadfa en 1873, reformada hasta 1975. Prohibía la pornografía, fabricación, publicidad, venta o posesión de imágenes consideradas obscenas. También la prostitución ha sido perseguida y con ella el pretexto para atacar a la homosexualidad. En ocasiones, se ha utilizado un estigma como “pornografía infantil”, para censurar cuanta idea o imagen, que no se ajusta a la temática oficial, incluyendo la  libertad de expresión, la ciencia y otras áreas.

PENSAMIENTO SOBRE EL SEXO. El pensamiento más tradicional para analizar el pensamiento sexual, es el “esencialismo” que es la idea de que el sexo es una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social y que da forma a instituciones. Considera el sexo como algo eternamente inmutable, asocial y transhistórico. La medicina, la psiquiatría y la psicología, clasifican al sexo como una propiedad de los individuos, algo que reside en sus hormonas o en su psique. Esto es la sexualidad no tiene historia, ni determinantes sociales significativos.

Contraria a esta idea, es el supuesto de que la sexualidad se constituye en la sociedad y en la historia; dándole un lugar, más no único, al aspecto biológico. La sexualidad es un producto humano.

Un término, por demás debatido es el del erotismo. Considerado en general como un placer negativo. Así, para las teorías conservadoras, el sexo solo se justifica como medio natural de reproducción.  Hago notar un parafraseo del autor “cómo si el placer de comer, de ver ficción u otros, requirieran justificación”.

Las sociedades occidentales modernas evalúan los actos sexuales según un sistema jerárquico de valor sexual. Los viejos tabúes religiosos tenían como objeto promover las relaciones adecuadas y rechazar y señalar las no apropiadas.

En otras ocasiones se ha utilizado al feminismo, como bandera para limitar las libertades sexuales femeninas o en extremo, para victimizar el erotismo natural y básico, en competencia con el varón.

CONCLUSIONES

Como el título del artículo lo dice, trata de reflexionar sobre el concepto de la sexualidad, el sexo y el erotismo. Quiero hacer notar que al referirse únicamente a sus observaciones en sociedades occidentales, Inglaterra (Europa) y Estados Unidos, crea una duda de conocimiento en mí, que no podré  exponer por falta de tiempo, a cerca de estos mismos temas, en otras latitudes y culturas del planeta.

Para ser breve en la crítica de lo escrito, lo resumiré diciendo que las gráficas presentadas son el paradigma de los conceptos por siempre expuestos, aunque casi nunca concluidos:

La sexualidad buena (normal, natural y sagrada): Heterosexual, en matrimonio, monógama, procreadora, no comercial, en pareja, relación entre miembros de una misma generación, en privado, no pornografía, solo cuerpos.

La sexualidad mala (anormal, antinatural y maldita): Homosexual, sin matrimonio, promiscua, no procreadora, comercial, solo o en grupos, intergeneracional, en público, pornografía, con objetos, sadomasoquista.

En la segunda gráfica expuesta dónde, se crean líneas entre lo malo y lo bueno y además grados o calificaciones de ello, no significa sino la visión que hoy se tiene, entre la generalidad de la población tradicional mexicana.

El hecho de poner en debate, el tabú del pensamiento sobre el sexo, ya es relevante. Por generaciones discutir que es bueno o malo, permitido o prohibido, en la sociedad y más aún, que estoy dispuesto a hacer o que debo hacer o como quiero y debo comportarme –siempre en primera persona—sexualmente, es pregunta que todos deberíamos contestarnos. Pero no con los argumentos sociales aprendidos en las aulas o en la familia, sino con aquellos que nacen de la convicción, la razón y el corazón propios.

Quién tenga el valor de ejecutarlos, seguramente alcanzará una vida más plena. Implica además, elegir a la pareja o disparejas y el entorno en el que nos desarrollaremos  socialmente, Estoy convencido que vida sexual y cotidiana, son inseparables, quizá el orden dependerá del grado de satisfacción y desarrollo personal que hayamos alcanzado, pero siempre  consientes que el no hacerlo limitara nuestra condición humana.

BIBLIOGRAFÍA

RUBÍN Gayle “Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad. En: VANCE Carole, Placer y peligro: explorando la sexualidad femenina, Revolución, Madrid, 1989.

SAÉZ Javier, Teoría queer y psicoanálisis, ed. Síntesis, Madrid, 2003.

http://singenerodedudas.com/blog/mujeres-precursoras-gayle-rubin/

sin género de dudas.com

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